Esta noche me encontré a mi mismo acá, en este sitio, tan frio, tan solo, rodeado de arboles que extienden sus ramas a lo largo del camino. Llueve, esta helando, la gente corre en la dirección contraria, buscan refugio, yo no, yo te busco a ti. Busco en tus brazos el calor que hoy me hace falta, busco en tus ojos la compañía que no tengo, en tus labios la comprensión que necesito.
Hoy camino en este sendero, bajo la incesante lluvia que se cuela a través de mí, enfriando cada vez, poco a poco mi alma. Ando y recuerdo esos momentos felices que pasamos, esas sonrisas que me regalaste bajo estos árboles, que curiosos dejaban caer sus hojas sobre nosotros. Recuerdo cuando cogidos de la mano, sellamos ese momento como nuestro, con un tierno beso, hicimos que el mundo se detuviera y nada ni nadie importara, podían solar las alarmas, las patrullas, los gritos de la gente, todo aquello que nos llamaba a volver a esa ciudad, pero no nos importo. Hoy camino y me parece verte, allí parada, sin importar nada, te pienso allí junto a mí, sin importar lo que piensen los demás, que estamos locos por estar bajo la lluvia y caminar como si fuera la mitad del verano, no importa, junto a ti el calor nunca se va. Cuanto deseo que hoy estés conmigo y así poder volver a vivir entre el sol y la luna.
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