Esta es mi noche. No porque sea suave, fría como todas o menos oscura que las demás. No. Lo es porque allá arriba solo se posa una y solo una, la última estrella. Esta allí sola y no deja de brillar, las demás le han abandonado, porque esta noche ella es la protagonista. No es porque yo sea aquella estrella, es lo que me recuerda, lo que remueve en mí y me hace volver a vivir aquellas épocas. Esa estrella me recuerda a ti, me recuerda como por fin vencí mi timidez y te hable. Me recuerda como por primera vez te halague, y te gusto. Me recuerda como por primera vez te llame. Revive en mi nuestra primera cita, aquella tan improvisada y poco usual, me recuerda todo lo que hice por lograr aquella primera visita. Por ese primer e inolvidable beso. Si esa estrella eres tú. Lo es porque, esta allí sola a pesar de haber tantas en el cielo, ella resalta, es más bella esta noche. Como tú siempre fuiste más bella de entre las demás, como tú fuiste la única que me miro con aquellos ojos, que me revivieron después de haber perdida miles de batallas y haber estado a punto de desfallecer. Definitivamente eres tú, porque esta tan lejos que no la puedo alcanzar, así como cuando te prometí bajarte el cielo para que con su azul adornara tu mirada, o cuando prometí pintarte las estrellas para podértelas regalar. Nunca cumplí esas promesas. Y esta noche, aquí fuera, viendo como mi esperanza se extingue en el símbolo de un horrible cigarrillo, el más amargo de todos, acompañado de este vaso que esta medio vacío, este vaso de frio licor que ahoga mi loca pena. Esta noche veo esa estrella y lo que nunca alcance, porque pude amarte pero no darte todo lo que de mí, tú merecías. Y estas lagrimas de inmensa pena, se confundirán con el roció de la mañana, para que nadie nunca descubra el porqué aquel hombre que camina solo por la noche, solo se sienta allí para ver una estrella.
martes, 29 de noviembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
Un Paraíso
El mar sigue sonando, las olas se estrella contra las rocas que el tiempo se ocupo en ubicar allí, provocando ese suave sonido que nos puede arrullar, enviarnos en brazos de Morfeo durante horas y horas. Tranquilidad.
Aun con mis ojos cerrados, te siento venir, no es el sonido de tu risa que se armoniza con el sonido de las olas, no es el que sienta que me miras con esos grandes y preciosos ojos, no, es tu aroma, esa suave esencia que siempre te acompaña y te distingue de entre los demás mortales. Lentamente abrí mis ojos y allí estabas, mirándome, sonriendo, dejando que el sol bañara con su luz y su calor tu hermosa piel. Te acercaste a mí, tus suaves manos empezaron a tocar mi pecho, y con tus dulces labios me diste el más exquisito beso que nunca antes había recibido. Te volví a mirar, de nuevo con esos ojos me mirabas fijamente y quise por un momento no estar allí, en esa playa, ni con el sol encima de nosotros no nada de eso. Podría haber estado en el rincón más oscuro del mundo, rodeado de la más blanca y fría nieve, o en cualquier ciudad, bajo la inminente lluvia. Podría ser aquí o en cualquier lugar del universo, pero desde que tú estés a mi lado, siempre será un paraíso.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Historias Entre Sol y Luna: Corazón de Monstruo
El yacía allí sentado, podía ver como el cigarrillo barato que tenía entre sus dedos se consumía, entre el papel, el tabaco y la nicotina, también se colaban pequeñas manchas de sangre que también se colaban en la mezcla, tan solo para terminar hechas cenizas al caer. El se sentía repugnante, era un monstruo, nunca pensó en haberle hecho tanto daño a ella, pensó que tal vez dentro de sí, había algo de bondad, algo que se pudiera salvar, pero al parecer no era verdad, lo que acababa de hacer lo demostraba. Encima de la mesa estaba el cuchillo, cuchillo lleno del brillante líquido vital, ya se tornaba pegajoso y comenzaba a apestar, al igual que su camisa, también manchada con la sangre. Además lo perturbaba el hecho de que aun sobre el mesón, estaba eso que había removido, cubierto con lo único que encontró, un periódico viejo, pero aun vivo, aun latía y eso le enloquecía. A parte que el aun podía verla, estaba allí sobre el sofá, recostada y cubierta con esa vieja manta con la que ambos solían cubrirse en las noches congeladas de la gran ciudad. El seguía repitiéndose en su cabeza "lo hice por ti, porque te amo", quería convencerse de que con eso ella no sufriría mas, o tal vez lo hizo en realidad por ella, puede ser porque quería evitarle más golpizas, por parte de él, o seguir rompiendo su pobre corazón con cualquier mujer con la que el podría haberle traicionado, pero era el amor que ella sentía por él lo único que la hacía seguir adelante. Que estupidez. No se ama para sufrir, se ama para vivir y se dio cuenta de que no le estaba dando vida a ella, que la estaba marchitando poco a poco, como una margarita que se marchita por el frio invernal.
El sabía bien lo que le había hecho, podía amarla pero le había hecho mucho daño, día con día el sentía crecer en su interior aquel monstruo al cual siempre le tuvo miedo, hasta que esa noche salió a flor de piel, vio lo que podía hacer, y en especial en lo que podría perjudicarla a ella, fue tal el golpe que hasta el mismo lo sintió, la vio caer, inconsciente, como si no tuviera vida, en ese momento vio frente a sus ojos su peor miedo, la vio sufrir. No aguanto más. La recostó en el viejo sofá, le tapo cuidadosamente con la manta, el único regalo que probablemente el le había dado. Fue a la cocina y tomo el cuchillo, el grande, con el cual fileteaba la carne recién comprada. Se habría su camisa favorita dejando al descubierto su pecho, tomo el cuchillo, y mientras pensaba en todos los malos momentos que él le hizo vivir a ella, fue desgarrando pedazo por pedazo, hasta que termino por sacar ese musculo vital de dentro de su ser.
Ya habían pasado más de doce minutos, ya llevaba tres cigarrillos, y aun no caía, definitivamente era un monstruo, no tenía corazón y seguía respirando. No sabía la respuesta. Pero al mirarla a ella, lo supo, ese corazón ya no era suyo, ella era su vida, debía dejarla ir, debía desligarse de su amada, dejar ir el dolor que le hizo sentir, todo hacia el olvido. Se levanto por última vez, corrió un poco la manta hasta que pudo ver su frente, pensó por un momento mientras una lagrima se asomo por su ojo, era la primera que derramaba desde que estaba con ella. Le dio un largo beso en la frente y seguido de un te amo, le volvió a tapar. Se comenzó a sentir débil y lo entendió, el amor si es mágico, porque el amor que el tenia por ella no le dejaba morir, pero si él en verdad quería su felicidad, no podía seguir haciéndole daño, si la amaba el debía irse para siempre y llevarse su monstruo consigo, se sacrifico por su felicidad, sabía que no iba a ser inmediata pero por lo menos iba a ser la última vez que ella sufriría por su culpa. Se sentó en el suelo y recargando su espalda contra la pared, vio como el sol salía por la ventana, su último amanecer, pero el primero en el renacer de ella. El por fin descubrió que la fuerza más grande, es el amor.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Carta Para Ella
Hola. Esta fue la palabra con la que te conocí, no olvido ese momento. Con esa palabra nos saludamos el día de nuestro primer beso. Y hoy, con esta palabra planeo iniciar esta carta.
Junto a ti viví cosas inimaginables, hasta ese momento desconocidas, me mostraste las delicias emocionales de las cuales me había privado toda mi vida, me diste el gusto de saber que para alguien podría llegar a ser importante. Me mostraste que puedo hacer muy feliz a alguien, solo con mi forma de ser. Y te doy las gracias a ti porque contigo descubrí el amor, ese sentimiento del cual no creí ser merecedor. Hoy me di cuenta de las cosas, cosas que quisiera cambiar, pero que no puedo hacerlo, porque no es por mi bien, es porque deseo todo el bien posible para ti, hoy me di cuenta que este sentimiento que aun vivo y que es tan fuerte, y que te he expresado con mi ser, con mis actos, con mis palabras y mis letras, este sentimiento me está llevando a hacerte infeliz, tu puedes ser la dueña de este pobre corazón, pero sé que no soy el dueño del tuyo, es algo que no puedo cambiar puesto que ya lo intente, pero no está mal, es tu felicidad, no puedo negártela por querer buscar la mía. Tu eres dueña de inmensas capacidades, de una inmensa fuerza y me lo has demostrado, tú me mostraste el carácter con el que se debe encarar la vida, y creo que el día de hoy debo tomar ese ejemplo tuyo, debo tener carácter, porque a pesar de que eres la mujer que yo quiero, la mujer con la que en un momento pensé llegar a pensar mucho futuro, lo sé, estoy loco por pensar tantas cosas en tan poco tiempo, pero me conoces, sabes que soy así, exagerado hasta para mostrarte cuan fuerte te quiero.
Hoy debo entenderte, no quise ser un alto en el camino para ti, siempre he querido ser tu mas fuerte apoyo, lo sabes bien, siempre pretendí nunca dejarte caer, nunca hacerte llorar, siempre darte fuerzas de donde no tenia para que nunca miraras atrás con rencor, sino que proyectaras tu mirada hacia tu horizonte y vieras las hermosas cosas que vienen hacia ti, cosas tan hermosas como tú, tan bellas como tus ojos, cosas que tienes tan merecido porque te las ganas con tu esfuerzo diario.
Hermosa, solo tengo una ultima petición, puede que tu y yo no estemos juntos, pero nunca olvides mis palabras, siempre fueron sinceras, nunca olvides mis besos, fueron con el corazón, y hermosa al recordarlos no lo hagas con lagrimas en tus ojos, recuérdame siempre con una sonrisa, esa sonrisa que aun me mata, y recuerda que siempre en mi tendrás un oído que te escuche, unos brazos que te abrasen y te den calor, y una boca que siempre te dará consejos. Y si te sientes sola, háblame que aunque no esté presente, te escuchare y te daré mi aliento para nunca desfallecer. Por último recuerda siempre ser feliz sin importar que y hacerte respetar porque vales tanto como las estrellas en el cielo.
El loco que siempre te amo a su manera.....
Te Espero
Hoy pienso aquí sentado, viendo este atardecer, con este cigarrillo consumiéndose en mi mano, con el sol dando el último toque de calor que el día necesita. Piensa escondido tras estos lentes oscuros, que no dejan ver mis ojos, mis ojos que solo tienen un objetivo en estos momentos, poder verte sonreír de nuevo. Soy como un soldado, estoy maltrecho y malherido, pero nunca dejare de cumplir mi misión. Quiero acabar con tantas penas, he renunciado miles de veces, pero no esta vez. Porque al admirar este atardecer me viene a la memoria aquella primera mirada, el ver como ese par de luceros increíbles me observaban, el primer saludo, sentir su cálida piel tan cerca y no poder hacer nada. Después el destino quiso que tu y yo nos sintiéramos tan cerca, y ese primer beso aun vive en mis labios, tan presente, que aun siento ese primer rose, tan tímido, tan suave, tan nuestro. Te siento tanto, que me parece verte en todo lugar, sentir tu aroma por donde sea que yo camine, ver tu reflejo en cada cristal, tanto así que cada vez mi anhelo se fortalece, mi anhelo de hacerte sonreír durante horas, mi anhelo de darte alegrías y satisfacciones, hacer que tus ojos me miren fijamente y que de tus labios se escapen palabras de amor, que aunque dices no ser muy buena diciéndolas, no hace falta, porque es lo que sientes y me da fuerzas.
Es tan grande mi delirio, que te imagino acá sentada, junto a mí en esta roca, con tus brazos alrededor de mi cuello, y mis labios en el tuyo, besándolo, sintiéndolo de la manera en la que a ambos nos gusta, decirte suaves palabras al oído, porque hermosa del cielo y de la tierra, por ti no vale la pena morir, sino al contrario vivir y más que nunca, para disfrutar cada momento a tu lado.
Y es porque quiero sentir tu espíritu, es porque quiero ver tu alma a través de tus ojos hermosos, es porque quiero seguir siendo fuerte, porque quiero seguir oyéndote, comprendiéndote, seguir dándote mi aliento incondicional así no lo necesites, porque quiero sentir como construyo mi historia a tu lado, es por todo esto y mucho mas, que mi alma y mi corazón no renuncian. Me he visto caer, pero este que late tan fuerte por ti me sigue diciendo, “vamos arriba, no te dejes perder, busca y ama que yo te daré fuerzas", no me importa caerme mil veces, porque mil y una me parare, no me importa, tendré fuerzas. Sé que tienes miedo, que no quieres sufrir más, y yo mujer te prometo con mi vida, por mi no sufrirás, yo secare las lagrimas del pasado y sembrare sonrisas para el futuro. Sé que puedes estar confundida, puedes tener muchas cosas en tu cabeza, pero tranquila princesa, que mis ganas están puestas en despejar tu mente de todo aquello que te hace mal y poner en ella miles de arcoíris, cielos azules y flores que te hagan soñar con ese mundo perfecto que te planeo hacer. También se hermosa, que necesitas tiempo, por eso estoy aquí en esta piedra, esperándote, no con lagrimas, sino con un par de brazos que están dispuestos a tomarte y nunca dejarte ir, también estar esperándote una gran sonrisa, de satisfacción tal vez, y millones de buenas intenciones, me conoces, sabes que tengo paciencia, que lucho por lo que quiero, y en este momento deseo ser feliz contigo a mi lado.
Tu tranquila, se que se acerca lo más oscuro de la noche, pero cuando esta noche sea más oscura, es porque pronto vendrá el amanecer, y me gustaría ver el sol salir y verte allí para ser feliz.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Un Pobre loco
Ese techo, pálido y frio, me demuestra cuán solo es el mundo, cuan diminuto puede ser el mar y cuán grande un grano de arena. Recordé entonces, la última vez en la que pensé haber escrito algo allí, en el techo, pensé haber escrito su nombre, pensé que allí con mis palabras lo había plasmado, pero no es así, las palabras se las lleva el viento. Pensé haberle dicho siempre cuanto le quería, pero eso se va con el aire, tal y como cada suspiro mío se olvido con la lluvia. Pero tal vez no lo pude plasmar con mis palabras, pero mis actos le demostraron, que mi amor fue siempre sincero, que para mí no hay cosa más bella que sus ojos, en los cuales más de una vez me he perdido. Que la inmensidad de mi cariño, es casi tan grande como el negro de su pelo, tan profundo como su respiración. Un amor honesto, honesto como cada una de mis palabras, cada una de mis frases, cada una de mis miradas, con mis ojos cansados, cansados de buscar en cada espejo su reflejo, en cada árbol poder ver su sombra, en cada esquina poderla ver allí parada. Soy aquel que por su sonrisa muere, que se sacrificaría con tal de no hacerle derramar mas lagrimas, aquel que busca señales con las cuales alimentar su loca esperanza, de algún día no tener que mirar atrás para poderle ver, sino que ella este allí al frente esperándome, no con las lagrimas con las que la deje, sino con la sonrisa con la que le vi la primera vez. Soy aquel pobre, que busca un espejismo suyo, en el techo frio en el que la soñó por última vez, la última vez que durmió.
Anhelo de un Verano
Hoy abrí mi ventana, llovía, hacia frio. Pero en aquel horizonte, el sol aun alumbraba, aun mantenía ese brillo naranja, tan suave, tan cálido. ¿Como podría a través de todas aquellas nubes grises, aun brillar el sol?
Tal vez sea la inmensidad eterna, reflejada en aquel lucero veraniego, una respuesta a nuestras objeciones del pasado, a lo que no hicimos, o a lo que hicimos y de lo cual nos arrepentimos. Se siente como si aun la esperanza no hubiera muerto, mi esperanza de volver a verla, de volver a tenerla entre mis brazos, de poder sentir su aroma y sonreír junto a ella. Que nuestros delirios y locuras vuelvan, que en aquel cuarto volvamos a ser uno, y vivir bajo la luz del sol compartiendo mi energía con ella, sacar lo mejor de mí.
Una esperanza loca, un grito herido, un anhelo de un demente, es mío, completamente mío, aun lo siento, aun lo vivo, es en mis sueños y en las noches solitarias en las que me pregunto, en las que me culpo, ¿porque la deje ir? ¿Porque cometí ese error? Y es por ello que hoy muero, viendo la lluvia caer, como si fuera mi vida la que se escurre gota a gota, como la lluvia, es mi vida fría y sin sentido, sin sentido porque me hace falta ella, ella es mi verano y yo aun en este invierno frio y solitario.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Bajo la Lluvia
Esta noche me encontré a mi mismo acá, en este sitio, tan frio, tan solo, rodeado de arboles que extienden sus ramas a lo largo del camino. Llueve, esta helando, la gente corre en la dirección contraria, buscan refugio, yo no, yo te busco a ti. Busco en tus brazos el calor que hoy me hace falta, busco en tus ojos la compañía que no tengo, en tus labios la comprensión que necesito.
Hoy camino en este sendero, bajo la incesante lluvia que se cuela a través de mí, enfriando cada vez, poco a poco mi alma. Ando y recuerdo esos momentos felices que pasamos, esas sonrisas que me regalaste bajo estos árboles, que curiosos dejaban caer sus hojas sobre nosotros. Recuerdo cuando cogidos de la mano, sellamos ese momento como nuestro, con un tierno beso, hicimos que el mundo se detuviera y nada ni nadie importara, podían solar las alarmas, las patrullas, los gritos de la gente, todo aquello que nos llamaba a volver a esa ciudad, pero no nos importo. Hoy camino y me parece verte, allí parada, sin importar nada, te pienso allí junto a mí, sin importar lo que piensen los demás, que estamos locos por estar bajo la lluvia y caminar como si fuera la mitad del verano, no importa, junto a ti el calor nunca se va. Cuanto deseo que hoy estés conmigo y así poder volver a vivir entre el sol y la luna.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Antes de Dormir
Hoy antes de dormir, me pondré mí mejor traje, negro y recién planchado. Alisto mi mejor corbata, lustro mis zapatos. Hoy me pondré mi mejor colonia, me peinare y arreglare.
Alisto una botella de vino, preparo mi mejor receta, en mi mejor vajilla y con los más brillantes cubiertos. Hoy traigo el mejor postre, con esos dulces chocolates que lo adornen. Alisto la mesa, con el mantel blanco que recién lave ayer, prendo un par de velas, y pongo una tierna rosa roja en la mesa.
Subo los platos con mi mejor manjar, dos copas de vino caliente y una bandeja con dos platos de postre. La mesa lista esta, en un extremo mi cama, al otro una silla. Es hora de dormir, se que hoy no estás presente, pero en mi sueño tu estarás allí, con ese vestido negro que me encanta, luciendo aquel hermoso collar que solo tuyo es, con tu pelo resaltando tus hermosos ojos, pero sobre todo, deseo ver tu sonrisa, esa sonrisa con esos dos hermosos labios, rojos y provocativos. Te puedo ver allí lista para comer, para tomar ese vino que tanto te gusta y comer tu postre favorito. Con toda mi dedicación te preparo esto, porque sé que en mis sueños, lo disfrutaras y me recompensaras, tan solo con tu presencia.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Un Mundo Para ti....
Déjame dibujarte en el aire un mundo para ti, tomare polvo de las estrellas, lagrimas del sol, esa será mi tinta, y pondré en ella pedazos de mi ser, tan solo para darle brillo.
Te dibujare un mundo sin tristezas, un mundo en que tu sonrisa este siempre presente como la luz del sol, un mundo en el que cada vez que despiertes, sin importar la hora ni el lugar, puedas ver el sol salir en el amanecer, y así empieces tus días con el calor de mi alma. Te dibujare un mundo en el que los sueños vuelen por el aire, dejando a su paso tu huella, un mundo en el que las nubes siempre sean blancas y los días azules y resplandecientes para que sientas esa alegría que un buen día siempre te trae. Un mundo en el que los arboles se muevan al son de tus canciones, donde podamos bailar con la suave melodía que brota de tus labios. Te hare un mundo donde tus esperanzas nunca desaparezcan, un mundo en el que siempre lleves tu cabeza muy en alto y admires la belleza de todo lo que te rodea. Un mundo en el que veas tu reflejo en el agua y encuentres el aliento que necesitas para seguir adelante. Un mundo en el que este yo, en el que me regales tus sonrisas, tus besos, tus miradas y tus caricias, solamente para hacerme sentir cerca del cielo, así como me haces sentir, cada vez que te veo y te sueño, en el mundo que cree para ti...
Pudo Ser un Sueño
Su pelo se meneaba al compás del viento, negro como el ébano, suave como la niebla. Ella lo miraba con su hermoso par de ojos, tan grandes como perlas y tan profundo como el mismo mar. El nunca pudo desviar la vista de ella, de su cuello de piel tan fina y suave como la seda, de piel canela, adornada de tímidos lunares, que le demostraban a el que no era un ángel, que ella era humana, que el podía tocarla, besarla y no desaparecería volando en la bóveda celestial.
Duraron allí, contemplándose frente a frente, cada uno podía ver el alma del otro, a través de sus ojos, la sinceridad y la honestidad, y el amor que cada uno sentía por el otro. Un tierno beso hizo que sus miradas se distrajeran, con los ojos cerrados podían sentir la fuerza del amor que crecía dentro de ellos. El salvado de su oscura suerte, por fin feliz, en medio de tanta desgracia el se sentía iluminado. Ella segura, el la abrazaba en sus brazos, le daba confianza con el latir de su corazón. Al final del beso, una promesa, el siempre le escribiría lo que su corazón le dictara, el nunca cambiaría, siempre la amaría, siempre la trataría como la princesa que era. Ella le prometió por siempre oírlo, comprenderlo y nunca quitarle su apoyo, lo único que el necesitaba en su inseguro caminar.
Al final de su encuentro, un cálido beso en el cuello, sello el amor de el por ella, y con suaves palabras al oído, ella despertó, sola en su apartamento, con el sol entrando por su ventana. Todo había sido un sueño, ella lo anhelaba así, esa era su realidad, el fue creado por ella para ser su salvadora, pero el termino siendo su héroe, porque en el, ella encontraba el escape necesario de su realidad, hacia su fantasía.
Duraron allí, contemplándose frente a frente, cada uno podía ver el alma del otro, a través de sus ojos, la sinceridad y la honestidad, y el amor que cada uno sentía por el otro. Un tierno beso hizo que sus miradas se distrajeran, con los ojos cerrados podían sentir la fuerza del amor que crecía dentro de ellos. El salvado de su oscura suerte, por fin feliz, en medio de tanta desgracia el se sentía iluminado. Ella segura, el la abrazaba en sus brazos, le daba confianza con el latir de su corazón. Al final del beso, una promesa, el siempre le escribiría lo que su corazón le dictara, el nunca cambiaría, siempre la amaría, siempre la trataría como la princesa que era. Ella le prometió por siempre oírlo, comprenderlo y nunca quitarle su apoyo, lo único que el necesitaba en su inseguro caminar.
Al final de su encuentro, un cálido beso en el cuello, sello el amor de el por ella, y con suaves palabras al oído, ella despertó, sola en su apartamento, con el sol entrando por su ventana. Todo había sido un sueño, ella lo anhelaba así, esa era su realidad, el fue creado por ella para ser su salvadora, pero el termino siendo su héroe, porque en el, ella encontraba el escape necesario de su realidad, hacia su fantasía.
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