jueves, 24 de noviembre de 2011

Anhelo de un Verano

Hoy abrí mi ventana, llovía, hacia frio. Pero en aquel horizonte, el sol aun alumbraba, aun mantenía ese brillo naranja, tan suave, tan cálido. ¿Como podría a través de todas aquellas nubes grises, aun brillar el sol?
Tal vez  sea la inmensidad eterna, reflejada en aquel lucero veraniego, una respuesta a nuestras objeciones del pasado, a lo que no hicimos, o a lo que hicimos y de lo cual nos arrepentimos. Se siente como si aun la esperanza no hubiera muerto, mi esperanza de volver a verla, de volver a tenerla entre mis brazos, de poder sentir su aroma y sonreír junto a ella. Que nuestros delirios y locuras vuelvan, que en aquel cuarto volvamos a ser uno, y vivir bajo la luz del sol compartiendo mi energía con ella, sacar lo mejor de mí.
Una esperanza loca, un grito herido, un anhelo de un demente, es mío, completamente mío, aun lo siento, aun lo vivo, es en mis sueños y en las noches solitarias en las que me pregunto, en las que me culpo, ¿porque la deje ir? ¿Porque cometí ese error? Y es por ello que hoy muero, viendo la lluvia caer, como si fuera mi vida la que se escurre gota a gota, como la lluvia, es mi vida fría y sin sentido, sin sentido porque me hace falta ella, ella es mi verano y yo aun en este invierno frio y solitario.

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