Con el paso del tiempo, el peso que trae cada decisión de nuestra vida, la desesperación, el miedo, el dolor y la ira, son los momentos aquellos en que el mundo se vuelca en tu contra lo que te hace pensar, si todo lo que en tu entorno esta, todo lo que al parecer te involucra. ¿En realidad te afecta o simplemente cumples con tu egoísmo y tu afectas al mundo a tu alrededor?
En esta triste y vacía vida que hemos elegido continuar, pensamos ser únicos y necesarios en todo, pretendemos creer que nuestro camino es correcto, que cada decisión tomada nos demuestra como mejores personas, que somos amables y hacemos el bien sin mirar a quien. No es así. Hemos estado equivocados, siempre se busca el goce propio, la autosatisfacción que cada acto nos inyecta como una aguja hipodérmica. Somos seres egoístas y para eso estamos hechos. Nunca creemos hacer el mal, pero es al mirar el pasado y como ha influenciado nuestro presente que nos damos cuenta del irreparable daño que podemos causar en los demás. Son huellas imborrables, heridas abiertas que jamás cierran y que con cada nueva acción generan el más doloroso sangrado en aquellos que decimos querer.
Querer, es ese acto de emoción pura, el envió de sentimientos en su estado mas neto, como si con cada palabra, cada deseo, se demostrara ese implícito acto de cariño y amor reciproco, gran mentira, detrás de cada palabra esta el acto que la contrapuntea, que le toma la delantera, siempre nuestros actos crean más daño que lo que nuestras palabras pueden reparar, si es que en algún momento se ha llegado a ello.
Promesas incumplidas, palabras rotas, lágrimas derramadas que simplemente no se pueden recuperar, llanto desesperado, dolor ahogado e infinito, cada vez mas recargado con nuestros irremediables e insensatos actos. Y es el peso de lo que he hecho lo que cada vez más me arroja a mi inminente destino, siempre equivocado, en búsqueda de la supuesta alegría, el creado sentimiento de regocijo propio, pero ver dañados y enfermos, cada vez mas agotados y débiles a aquellos que me quieren, aquellos que con cada irresponsable, egocéntrico y enceguecido acto de mi parte, cada vez más daño les he hecho. Poco a poco un monstruo a crecido, y se ha apoderado de aquella poca bondad que creí tener, aquella amabilidad que pretendí siempre, de aquel sentimiento que quise demostrar siempre, esa bestia se intenta tragar todo eso. No más. Decidir es lo que siempre he deseado, y esta es mi gran decisión, no pretendo hacerme bien, ni remediar todo, ya no tengo vuelta atrás, pero tal vez pueda evitar hacerles más daño. Hoy renuncio, a todo aquello que alguna vez quise para mi, alguien más lo disfrutara, renuncio a mi egoísmo, renuncio a mi felicidad, porque en mi búsqueda por ella, cause más daño y destrucción que lo que algunas ves vi en mis pesadillas, no puedo derrumbar lo que se ha forjado, prefiero verme caer, desdichado y miserable, que ver a los que amo, sufrir por mi propia culpa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario